La inclusión educativa y laboral mejora la salud mental

Cuando uno se acerca al ámbito de la inclusión social, educativa y laboral de las personas con discapacidad es frecuente observar el peso determinante que el término diferencia tiene en el discurso que se recibe. Tal vocablo suele hacer referencia a las variadas capacidades intelectuales y habilidades de las personas, así como a sus diversas perspectivas de vida. Cuando esto ocurre, el observador nunca debe perder de vista la importancia de reconocer y aceptar las diferentes diversidades que habitan nuestra sociedad.

Es importante, sobre todo en el plano educativo, garantizar a las personas con discapacidad la igualdad de oportunidades. De este modo, estos ciudadanos, miembros de pleno derecho de la sociedad podrán acceder, sin traba alguna, a un  sistema educativo que tiene la obligación de respaldarles en su propósito de prosperar en sus trayectorias personales, académicas y profesionales.

 

Inclusión y bienestar emocional: vasos comunicantes

El ser humano va diseñando prejuicios y estereotipos a lo largo de su vida. La concepción y desarrollo de ambos elementos está influenciado por familia, allegados, educación recibida y, también, por las noticias recibidas a través de los medios de comunicación (redes sociales incluidas).

La combinación de estos elementos va a forjar la personalidad, valores y preferencias de las personas. En el caso de los niños, auténticas esponjas, a menudo las personas adultas no somos conscientes de la capacidad que tenemos para  educar a las nuevas generaciones en el fomento del respeto por las diferencias, promoción de la libertad y la tolerancia, y eliminación del odio.

Resulta crucial entender la verdadera relevancia del bienestar emocional y su contribución a la inclusión social de las personas con discapacidad. También que, durante los primeros años de vida de la persona, se debe educar tratando de apartar prejuicios y estereotipos propios. Es la manera de impulsar la igualdad de oportunidades entre personas con discapacidad y personas sin discapacidad.

 

Muchas barreras a afrontar y a derribar

Pese a los avances, las personas con discapacidad tienen que seguir afrontando, cada día, importantes barreras, sobre todo en los ámbitos de la educación y el empleo.

En el campo educativo, los obstáculos se suelen manifestar en la escasez de recursos disponibles que padecen las instituciones públicas en materias como la tecnología asistiva (herramientas para compensar alguna discapacidad de las personas), apoyo individual o materiales accesibles. Además, es habitual que la persona con discapacidad se encuentre en diferentes ámbitos de su día a día, con una discriminación casi crónica. En el terreno laboral hay que sumar además la falta de accesibilidad y movilidad, la carencia de sensibilización y formación de las plantillas de las empresas, así como la disparidad salarial.

 

Sin estereotipos ni prejuicios para conseguir una sociedad más inclusiva

Tanto las ideas preconcebidas como las generalizaciones simplistas suelen estar basadas en aspectos como el género, la cultura, la orientación sexual y, también, en la presencia de un tipo u otro de discapacidad. Es evidente que superar estos arquetipos permite construir una sociedad más equitativa e inclusiva.

El papel de la educación inclusiva en esta tarea resulta fundamental. Y es que diversos estudios han demostrado que la enseñanza de habilidades emocionales desde edades tempranas enriquece la capacidad de adaptación, fomenta un crecimiento saludable en los niños y contribuye a la reducción de la violencia.

Comparte en redes sociales